miércoles, marzo 24, 2010

Salió mal

Trago, tengo incipiente amnesia.
Pongo las manos bajo el agua y luego la cabeza.
Recorro cómo un plan los rincones del olvido.

Sin dudas, esta vida iba a ser otra y algo salió mal.

La mañana fue cómo una ciénaga,
interpreté a varios puertos.
Luego fui a hacer el dinero.
(todos nos arrodillamos frente a nuestra política).

Más tarde inventamos inconsumaciones,
y se hizo la gimnasia que elegimos curtir.

Juraría y aún tengo esa sensación. Juraría que estuve dormido.


martes, marzo 23, 2010

No hay predicción acá

Me subí a un ascensor empezado
y bajé tres pisos con los nativos.
Hicieron valer su antigüedad allí,
ocupando los lugares más comfortables.

Sólo bajé tres pisos en cámara lenta,
cómo si el mundo dejara de pestañar.

La eternidad no se puede predecir.


domingo, marzo 21, 2010

El último paracaídas

Encendióse el cigarrillo en su boca
y esculpió con humo una enorme pregunta.

¿Detrás de que influjo caminamos?

Las respuestas fueron noches y la luna siempre se acercaba a la verdad.
Luego se dormía, mientras yo construía un paracaídas.

Fuimos cómo viento de tierra, nos perdimos volando en la ciudad.


sábado, marzo 13, 2010

Tratando de gritar en silencio

Al parecer el mundo gira.
Es curioso cómo uno piensa que se encuentra detenido en el tiempo y de repente la realidad da un salto y lo sitúa en anegaciones.
(En la otra orilla brillaba un glaciar).

El más justo sinónimo del silencio es el terror. La certera consecuencia del designio karmático. El ombligo que ya no se divisa.
(Transpolando sus pelusas a los ojos).
El accidente vaticinado.

Miéntras la copa se vacía, y uno sabe que en el fondo sólo existe vacío. El lugar más visitado, se evidencia en la partida.
Desterrada y pública,
de este imbécil errante.


jueves, marzo 11, 2010

El cuadro que abandonaste

Hoy hay morir en mis suelas, piso muerte a todo paso.

Hoy morí en tu homoplato
cuando los besos dejaron de barrer
las tristezas que allí se posan.

Por la mañana un hombre murió
en su disfráz.

Al mediodía otro hombre murió
en evidencias.

Por la tarde varios hombres murieron.

A la noche, todos esperan morir.

Hacia tiempo que no tenía esta sensación,
que no veía cómo se me escapa el sentido.

Que no abrigaba mis manos con la playa que invade tus caderas.
Ni expelía metafísicas descomprimidas en el estómago.

Hoy volví a dormirme en el cuadro
que prometiste armar en el piso de madera
y soñé sólo la desolación de nuestras pieles secas.

El cuadro también había muerto,

aunque no puedo afirmar que sucedió hoy.

lunes, marzo 08, 2010

La fuga que ejercito

¿Vamos a volver?
¿Al aspero sabor del domingo, que retrasa la ansiedad en sus hebras?
¿Cayéndonos detrás de amores que sólo engordan las guerras?

Husmeamos pegados al suelo,
tratando de seguir el ritmo.

Tragando en mordiscos ajenos, saliendo a detener la lluvia.

Habiamos sido pedazos de hombres, echando carne.
Matando cómo única opción.

Hoy fraseamos en cuadernos lo que inventaron con ajenjo.
El lenguaje es tan moderno, pero no engaña al tiempo.

Me inquieta pensar que sos mis manos para agarrar.
Alivio en el temporal.

La fuga que ejercito, deporte de madrugada.


domingo, marzo 07, 2010

Song (lo que desaparece)

Ya tuviste mis manos al reves,
y todo lo que silba la melancolía.
Pero nunca encontraste la razón ni el porqué,
y deshiciste mis venas en el agua tibia.
                              
Sobretodo vos fuiste el pincél
y la lluvia de la noche fue más que la risa.
Lo que hubo en agosto fue transporte y pies,
derrumbando la nube de la propia huída.

Casi siempre que me decís tu piel.
Yo sonrío, herrumbrando todas las mentiras.
Y después de diez mil minutos más
somos óxido en la inocencia de la ideología.

Compartimos el día y la visión
de una noche nos transforma en pirañas activas.
Toques del país de la producción
de amantes de los presos de las avenidas.

Fáciles son los enigmas que usas
para decirme al oído que haces cenizas
las historias de noches de ultramar,
de silencios sanitarios de psicología.

En la alfombra estan escritos con fé
todos los principios de las utopías,
de los vagos sueños de la gravedad,
de ser el que siempre construye las ruinas.

Todo lo que sos y lo que mostrás
deja en tu ventana hojas amarillas,
de los mitos de alguna ciudad
que vivís tratando de ahogarle el día.


miércoles, febrero 17, 2010

Los recuerdos que sólo temen

El hombre esquiva la esquina
y se encuentra con su destino de frágil ideal sólo.
Casi cómo estar nadando y conocer a una flor ahogada
que ruega por ser secada.

El hombre se despierta
y trata de recordar los recuerdos en el charco.
Es que lo fugaz titila y desaparece, otra vez.

Nombrando a la musa, camina y se espuma,
el hombre que teme al querer.
Y sobre las piernas escribe memorias
en hojas que avivan su fé.

El hombre desea que nunca se acabe
en su mente la idea de ser,

el hombre que sueña, que siempre él sueña,
que sueña que no teme ser.

Invisibles

las flores salvajes no necesitan matices,
no necesitan amarillos cómo los girasoles,
no necesitan blancos cómo los jazmines,
no necesitan la paleta de las fresias.

las flores salvajes, cómo vos, se burlan de lo que existe,
por eso nadie las ve.


jueves, diciembre 24, 2009

Lágrima y río

Quemaban los championes con el sol,
arrugaban colchones y se metían la luna en la ratona.

Engordaban, año tras año, pausando las horas amargas.

Cómo frente al Solís, doblados por el plomo gris,
inventaban las trompetas con los perros acostados
al costado de si mismos.

Compraban mientras les hablaban por la espalda,
vendían sus lágrimas al río.


Sucedío en Montevideo.

martes, diciembre 22, 2009

Vista desde arriba



Piedra lisa desmembrada
y su granito es arena en los paladares.

Cuando miro las montañas espejadas
con sus bosques de madura inocencia,
es caricia de la nada espectral
con romance imponente y fálico.

Sos del caos y del silencio.

Voy a vivirte y reir.

jueves, noviembre 19, 2009

Delicia

Capemos los ruidos de afuera,
no alimenta escuchar la pueblada,
si no andás con antorchas de rabia.

Hoy no vamos a jugar a la revolución, o si,
hoy vamos a enigmarnos en esta delicia.
Y salir preguntándonos
¿cuándo volveremos a pegarnos?


martes, noviembre 17, 2009

Silencio

Viajando en el vagón de los pesados
abruma la humedad y ser un vano.
Me aburren las palabras,
yo escribo por que no tengo recuerdos.
A ver si se me pasa,
si puedo desnudar todo el silencio.

No hundirte en el vacio de mi memoria
que es puerto de asesinos y sinceros.

Falacias animales, el perro que nos ha sido asignado,
bar, hipnosis, madera, todo lo que contagia a esta presencia.

Fusílarme en secreto,
la muerte es libertad sólo un momento.


lunes, noviembre 16, 2009

Necesitamos agua

Hay agua en todos lados,
cada vez que respiro, respiro un poco,
cada vez que bebo, vuelvo a nacer.

Con los días se llena de manchas el suelo
y vos venís a limpiarme, a sacarme el olvido,
con tu agua y con tu aceite.

Tus niños son cómo gotas,
o es que yo veo agua en ellos
y en sus sonrisas que brotan y salpican.

Nuestra historia es cómo esos perros callejeros
que sólo necesitan todo lo que alguien puede ofrecerles,
un poco de agua del mundo.


jueves, noviembre 05, 2009

Guarida


De chico siempre me pregunté… ¿Qué habrá detrás de los muros? Y suponía infinidad de extrañas hipótesis acerca de la existencia de mundos paralelos al de mi cuarto. De la libertad de ella (la chica de 5to.) cuando nadie la veía, del solitario panadero que ponía la tele a todo volumen para ocultar otra clase de ruidos, de la maldad irrefrenable de ese tipo que no sabía bien a que se dedicaba pero le solían llamar “agente”. 
Siempre quise destruir los muros, ver, sentir a los demás, estar en completa empatía con ellos, y todos los que me olvidé. El rubio que dos por tres aparecía lastimado, la gorda de la bicicleta nueva, el viejito que hablaba sólo por la calle, la pareja antipática de odontólogos. 
Hoy no sé si conozco al mundo y a las personas, pero perdí la ingenuidad, también gané maldad, se me hace difícil vivir conmigo pero de lo que estoy seguro es de disfrutar tener y erigir todo el tiempo muros que me mantengan incólume.


martes, octubre 27, 2009

Soliloquio fugaz

Subida y el metro hacia abajo.
Detrás de los vidrios, negro
absorviendo los tajos del centro.

Cuando las reglas fueron marcas
límites y manos rojas.
El niñito lloraba, y ahora no siente ni habla.

Ropa vieja, vieja moda,
viejos trucos de arrabal,
todo quieto en un lugar.

Si no hay óxido, sómos frágiles
cómo esas nubes que vuelan en las tormentas.

Rojas y ojos de insecto
allá hay una plaza y un carbón
que se esfuman con la primavera.


Voy a contar la nada y la huida.

miércoles, noviembre 12, 2008

Todo lo que nunca más se pensó

La propagación de la carne en el cuarto cerrado es la sangre que se secó antes de ser lavada.
Cuando la niña espía el secreto de la primavera y se hace el amor.

¿Quién florece para quién? ¿Para quién sangra? En pedregales, cómo pastos de baldíos, volvemos en interferencias non-sense.

En porciones de infinito.

Y gritamos por gritar lo indecible aunque ella no lo perciba porque se está fugando a contrasol.

Creciendo cómo los pastos en la inocencia de su destino.
Buscando desexistir en el gesto que la estimula,
en el agua de la escisión.

Que es respiración abriendo lo que fue tesoro.

Cómo el primer haz que espió y tembló, primaveral.
Y que hoy se acuclilla a apenas alumbrar un páramo.


Su niñez agostada en el cero de un vacío.

lunes, noviembre 10, 2008

Desierto (seis menos veinticinco)

Ave dura del ser
va a buscar la luz al desierto.

Y una vez allí
va a dar su baba a los cuerpos.

Nadie conoce con exactitud la región

en donde ella convierte su incendio en lirismo ausente.

sábado, julio 26, 2008

El hilo debajo de la puerta visto desde la cama

¿Cuánto hace que no te despertás con medias y enlozada?
Hoy que te seguís garrapiñando en un rincón de la novela.

Y las noches se encalan hasta la fiebre. Aunque te veas en tu propia sombra envejecida y extraña.

Siempre odiarás a la gente que te recuerda a vos.


lunes, julio 07, 2008

Seguir parado junto al incendio

El tiempo deforma sólo ignominias sin hambre.
Si caminas el vecindario con tu puñal en su cartuchera. Por si algo se digna a ser defendido.

Y en la noche, en las copas y en los icebergs que giran. Cómo giran sus cabezas.
Cejar en la apuesta se vuelve imposible.
Dormir sin callar, sin cerrarla ni invitarla.
Eso es cosa de ningún tiempo para tipos cómo vos, o para los asiduos compradores de lucidez.

Nadie más que quién no comprenda lo eterno,
podrá en este momento leer estas palabras y no sentirlas cómo si fueran el eco de una verdad.

Y mañana volverá a ser un Dios, y creerá que tiene todos los gramos del tiempo.

miércoles, julio 02, 2008

Los niños que hacíamos llover

Desnudos, firmamos la idea de la libertad,
cómo corrían los niños que fuimos
y se abrazaban a un sinfin de ciudades,
estrujando sus cielos y haciendo diluviar su asombro.

Desnudos los silencios cargados de palabras.
Lo opuesto al silencio.
La intemperie mas acogedora
es tu risa cuando se desnuda y me mira desde la horizontalidad de sus costas.
Y llega a oleajes y cubre la casa,
inunándola de frío y de sal,
que se mete en los cajones que encierran cicatrices de desnudos pasados.
Y deja a su paso el piso enmohecido y resbaloso,
la cara de alegría después del temporal.
La calma que anestesia por un rato, fingiendo ser otro más que también se desnuda.

Al pasar las horas regresa la nada y el sol,
que amenaza secar los días y llenarnos de arena espesa, que no deja respirar.
Convirtiéndose en ropajes indelebles que nos impiden ser desnudos.

Sólo hasta que nos volvamos otra vez niños o risas o lluvias o mar.

martes, julio 01, 2008

La mutación

Pensar es así, es romper con tu distracción despreocupada.

No te veo ni pensar cuando pienso que nos vamos, ni en el suelo de tu cuarto cuando decidimos irnos. Después de observar durante días la misma ventana y acariciarnos los pelos.

Deshilachándose lo no dicho, nunca será. Y está despensándose.

Noviembre

La cadena de grietas,
en la exacta luz de la tormenta.
Digo... que tu amor me dio en la boca del sexo,
que el primer trazador de ciudades era experto en anatomía.

Noviembre y quicio, en la forma de subir los cordones
y recuerdos durmiendo en el disco que los arrulla,
en la exacta luz de la tormenta.

A oscuras dimos tumbos en el cuarto del verbo,
pidiendo por el interruptor del ojo.
Un reloj, detenido entre altavoces y viveros,
tensa las cuerdas de un libro.

¿Cómo hizo Goya para tallar aquelarres en negro?

Los camiones de soda ya recorrieron 3 cuadras.
Y sentada en el colectivo, tras la barrera,
esta mañana no tuviste una sola letra.

Pampa de ideas,
delgadas como el minuto del mediodía.
Y esos frutos ocres y redondos
que se pudren en la espalda de los techos de chapa.

Las nubes son sombras que dirigen el viento,
así como yo crecí en la costilla izquierda de mi madre.

Y los gestos que amamos, descansan en lo oblicuo del cuerpo.

Hay un Goliat con jeta de David,
escondiendo el animal de la suerte en la voz.
En carbón de los huesos de fibra de vidrio.

Hay los que duermen para despertar,
en antenas que son la punta eléctrica del dedo indígena.

El tiempo es una mano que cierra sus dedos uno por uno.

Y despacio, aprendiste a distinguir al perro,
arrastrándose sobre su estómago.

Es el inquilino del piso de arriba.

Ladera de fin de año,
donde el viajar es un placer de puta arcilla.
En el vacío del jarrón crece la distancia.

miércoles, junio 18, 2008

Las venas vacías

Ya no puedo arreglarme, ya no hay más inmolaciones posibles.
Las agoté todas.


Cuando expelía la tos de mis despertares asperos
soñaba en dedos inmóviles,

en mi pasividad ante el desafío.

Es la espera que transcurre en las fronteras.


Me queda el retorno congelado, y el azufre que transpiro.
En el único suelo que me aguanta.

jueves, febrero 28, 2008

Adherente (la prevención hostil del que niega)

Si tan sólo fuese un hombre solo
sería todo más suelto y desierto.

Detrás del hambre, de a poco me extiendo.
Y contento al fin de la noche a través de una copa.

Como si pusiéramos tus reojos y los míos de pie,
en la melodía de todos los días
y en la parodia del amor.

Ahora que el cielo se secó y el barro se endurece,
la pequeña muerte estrena el colchón.

Y ríe estrépitos de humedad.

viernes, enero 04, 2008

Cada una de mis piedras

A quien miente, nieve invierte, el color de la sombra.
El sentido pésame por la huída, bajo el oro hirviendo, que no se detiene más que en algún bar frente a las plazas.

Dónde escondo cada una de mis piedras debajo del tobogán, pegado al sube y baja, detrás de la calesita.

Pesan hierro en la ciudad de palo, huyendo, y sudando. Bebiendo frente a las plazas.

miércoles, diciembre 19, 2007

El desaprovechamiento del espacio interior

Hace varios días que me visita una avispa, se esconde en la electricidad y después huye.
Tiene el cielo lleno de cables, y nubes dicroicas. Arriba de la cocina.

Y una puerta abierta al mediodía de lava.

Ni los gases pueden derrumbar su cuna de transistores.

sábado, diciembre 01, 2007

(mil) Mañana

no me duele nada
no sucede nada cuando ejecuto una mañana entre tantas.

hay en vidas anteriores, estrechas relaciones de mística y canciones.
pero yo no puedo dejar de temblar,
el nudo desarmando y la velocidad,
internando a los vecinos de la música.


a mil tiempos, desde mil hojas. entre mil hebras.

la mañana anónima me ejecuta, y no sucede nada más.

miércoles, noviembre 28, 2007

Sueño

Cuando crucé la puerta y me encontré en una cocina, sólo atiné en ir hacia la heladera y servirme un vaso de agua helada.

Una señora de edad avanzada y brillante cabello plateado limpiaba las hornallas en dónde, supuse con certeza, se había volcado leche al hervir (el olor era inconfundible).
Sobre la mesa, un diario de un Lunes, desplegada. Unas bolsas de nylon llenas de almendra.

Ambos permanecimos un rato en silencio, inclusive un inmóvil gato parecía mantenerse flotando en el aire vacío. Hasta que ella sin mirarme, sin dejar de limpiar nunca y con voz opaca, de bronce gastado enverdeciéndose, dijo: -¡qué sueño!

Yo ya estaba cruzando de nuevo aquella puerta,
expectante de lo que vendría, masticando frutas secas.

martes, noviembre 27, 2007

Esperas, costumbres, paciencias

¿Cómo acuchilla este postergar?
Presiento el calor...
se escudan niños en silencios desnudos, breves, bebés.

Apenas suspirantes de poesía. Nosotros, insistimos con el mediodía.
Revisándonos.

Antes, se quebraron mis suelas de quietud.
Retorna el ahora... desmadrado,
como insinuando su miedo frágil y postrero,
su invitación de caverna arcaica.

Es propagarse en ciertas ciencias, magias y almanaques.
Cartílagos y morteros, los siempre invisibles.

domingo, noviembre 25, 2007

Viene a dormir en el piso de madera

Viene a armar un cuadro.
Desde que dijo que iba a volver
y su perpendicularidad en revuelta de vientos nobles.


Viene a amar tu nombre con su piel oriental.
Y se pregunta si el húmedo piso de madera será el altar de las ficciones.

El piso de madera en donde dormirá, en el cuadro.

jueves, noviembre 22, 2007

Las mismas huellas

Me olvido sentado sobre una ventana.
Encima de mi… el cielo céntrico.
Me niego a la dispersión de los movimientos, y a la vida invertebrada.

Hay un genocida que rodea la manzana. Y el pueblo desmiente al pueblo.
Tuve un temblor premonitorio, y me cansé de los ríos de sangre.

Y aún el umbral perenne, como hace años.
Nunca acudí, nunca llegué a la montaña dónde me esperabas desabrigada.
Sin embargo, sé que seguís ahí… exenta de grillos y rebalsando de raíces.

Estas huellas siguen siendo las mismas, de placer y dolor.

Y a los sueños todavía los resguardo del ruido de los fusiles.

jueves, noviembre 08, 2007

Insecto

En la cisterna mitómana,
a la que crees “el mundo”,
se hospeda tu cabeza parcelada.


Sólo escribiendo palabritas en marrón oscuro y pastos de obsecuencia.


Cayendo, flagrando en la avestrucidad de la ciudad.
Tu virtualidad es sombra de insecto.


Casi nadie es algo en vos y vos sos nada en todos.
Un tallo de vivir indigno
y un temblor constante y eterno que es espina.


Insecto.

sábado, octubre 27, 2007

Casa enrejada

Llantísmo, en la cúspide invertebrada de la certidumbre.

Ya no hay costumbres abrasadoras

que te proverbien en carne muerta,
complexionando un mecanismo de disolución aparente.

Es tardía la física de los temores
que comienzan a tejerse en comprimidos de 2 mg.
Camas de pensiones vacías y alguna luz cítrica.

De lo casual a las piernas, de la invitación al olvido,
del sinsoñar al trapecio, de posponer el infierno encapsulado.
Aún ese puente firme sobre el fin de la locuacidad.

En el fondo de la casa, junto al gallinero y algún quincho improvisto.

Sentir el paisaje y su cadavérica espalda.

jueves, octubre 25, 2007

Recuerdo

A veces siento a las montañas moverse tras de mi, con sigilosa habilidad.
Son esas veces en las que el mundo no enciende, o no logro encenderlo.

Son los días de laureles secos, de tus presunciones, y mis parautoestimas. De la imposibilidad de convertir la madrugada, de proverbiar una caricia, de desestipular la melancolía perenne.


Cuando tu mano era repetición pseudocasual, trataba de construir el cariño en el cariño, la sensual estridencia.
Esos días fueron caravanas, latiendo y transcurriendo, convirtiéndose en recuerdo.


Ahora a veces siento a las montañas moverse tras de mi, con peligrosa habilidad.

Son estas veces en que la saliva es espesa, casi de cal.

lunes, octubre 22, 2007

Tus manos

Mano inmensa, y siempre llena de caricias y de alivios,
de ventanas entreabiertas, de batallas al olvido.

Tus manos mamá son de alcoba, de pie, de raíces hondas.
Al fondo de cada día, extraño tus manos cómodas.

Como creencias y animales, como espaldas, siempre atrás. Cuidando.

Y sólo una vez me encontré a mí,
sentado en una habitación,
sin nada y nadie...

y un cielo que estallar.

Como siempre, a la hora en que todo es fantasmal.

domingo, octubre 14, 2007

Día, ocaso, animal

Se consume el último mate cómo bálsamo.
Inundan la pieza seca, los hombres de día
y borronean la vida de magma y cinismo.

En la terca quimera de no ser animal
llorarán truenos y babas.
Comerán al pie de la mesa, al pie de un maltrato
y seguirán siendo hombres, sólo hombres.

Hombres que no deberían seguir a su sombra
pero se someten a ella, a cada sol, y a cada hombre.

martes, octubre 09, 2007

Butterfly

Son tus alas castigadas, entre el polvo y la evidencia.
La muerte es una palabra, que cada mañana muere en los lagrimales húmedos por la intrusión de la luz del sol.

Op, tri, mens. Minutos y patologías.

Y un montón de chatarra apilada y acariciable. Ecos infiernitos, tu voz es la línea maldita.

Todos guardamos un suicidio en el placard, como la mariposa.

lunes, octubre 08, 2007

27

Soltaremos las manos, justo antes de ensombrecernos. Cortaremos los caminos con nuestras lunas, estrepitosas, divinas.

Esta mañana no fue una de esas verdes y amarillas.

Hoy quiero quedarme quieto y soltar las manos. Puede que todo esto se inhale.
También puede que haya cuerpos en la orilla, descansando al sol.

Casi todo el verso se llenó de estrellas, perdidas, vagabundas.

Hago esto por pura necesidad, me refiero al último número par y a las diferentes formas de esconderme. Inhalando.
Hoy crezco en la tristeza, puerto anegado de mar agrio.

Vamos a vivir la sombra. Vamos a soltar las manos.

viernes, octubre 05, 2007

Extrañando el desierto

La punta del lápiz invierte su tiempo en matarse y transportar.

Mientras observa entreviendo y escondida en su arte.

Al miedo flexionado, aromas de piezas privadas de ser... cual un desllorado ensueño en quilates.

Tras trazar ciertos mapas espontáneos para entender la ternura.
Vacilas, vacila silente. Con firme tesón se sumerge y ahoga.
Y al mundo proyectar las manos de Perón, como estribillos. La cabeza golpea.


(Nota: leálo de todas las formas que se le ocurran, inclusive de aquellas que tengan algún sentido)


jueves, agosto 30, 2007

Galería mendicidad

Hacen olas las miradas. Con la cadencia de los observadores.
El suspiro te detiene y los pasajeros voltean,
sentís la presión de estar sentada junto a un cúmulo.

Ves pasar pasos, peces, putas, poses. Putas poses.

Desprecias la liviandad, y tu sombra inquieta y parlante se vuelve marzo, pesaj y afecciones cardíacas que diluyen sus sueños de refractarse.

El vagón teatraliza un Berni… hay gotas de rutina y humedad.

lunes, agosto 27, 2007

Alumbrar (solvenido)

Ana tejió un corazón impermeable.
Cada día se estiró la idea del tiempo.

¿Dónde se acaba esta explosión que veo en el cielo? El humo es absurdidad, como los dos niñitos de la escalera.

Luego todo fueron guisos y arroces amamantados. Y es que Ana imaginó un corazón y lo tejió en su sexo, un inmenso corazón naranja.

viernes, agosto 17, 2007

Los gritos

Cuando quiero estallar, se licúan los pantános imperfectos donde hundimos las rodillas para sentirnos seguros.
El animal del vino, me ahuyenta y me posee. Y murmura sinrazones.
Canciones de cuesta abajo.

Cuadrangulares del insomnio y volverme indiferente para con mis manos.
Los otros son las bocas del destino incierto.

Cuando quiero estallar, es tallo y flor de liberación.

La oreja de mi madre siempre fue una ventana entreabierta.

jueves, junio 28, 2007

Súbitos

Se duerme el poeta en el miedo, y ante todo lo laxo… se estremece.
Postrado en sus propias esferas, de musgos.

Es audible tu caída, a veces infiel.
¿Cada piedra es caliza en tus manos? ¿O es el vendaval de olvidos lo que te armoniza?

Tengo un sueño en Antioquía y un poema interminable. Antes de ayer.
Pero no son restos.

domingo, junio 10, 2007

Bailarín

Es inútil creer con las persianas bajas,
detrás de una mañana.
Así como es innato en la comisura,

sentir ardor y vaciar de vida un cielo.

Tanto como ya hemos sido,
y seguir bebiendo. Ser el bailarín.


“…Locura es estar ausente
humo es todo lo que queda
de mí en la página que no hay
cae al suelo mi figura
y libre de mí se mueve
el papel de pura ausencia.” (Leopoldo María Panero)

martes, mayo 29, 2007

Injusticia cíclica

Invitados a un río, nos disgustamos por la sequía. Así es que posaban mareadas las piedras sin la corriente.

Cuando fuimos esa tarde, fuimos naranjas, ocres… extraños y truenos.
Tres o más susurros que duraron lo que el rápido movimiento ocular de algún sueño.

Se deshizo el tiempo de estar leídos, anecdóticos, a tientas, e invisibles.

De luna, abrazamos una porción de infinitud y sentimos las sienes desnudas.
Temblamos como pidiendo que no se termine, pero ya nos sorprendía la ira con su aurora.

martes, abril 03, 2007

Marcavidas

tu insensible dar vueltas aprisiona.
va dejando atrás al tres.
y vuelve encontrándolo.

tu cuerpo mecánico y resonante. gira obstinado.
como el movimiento del mar. ola tras ola.

un percutir, tan lejos.

mis costillas se apoyaron donde tu ser se detiene.

viernes, marzo 02, 2007

Rehén

Esta red de sustos que me abraza, no es más que una invariable red de sustos que me abraza.

Y diluvia sobre el vocerío cómplice.

lunes, febrero 26, 2007

Periferia

en el vientre... la humedad es paciencia.

revisar el útero y punzar profundo, profundo, profundo
hasta envolver con lágrimas pinceladas.

todo es de morir, y yo también soy de orillas.

viernes, enero 05, 2007

Ondulantes (non opción)

Afuera camina, disfruta el paseo innatural... Adentro se agota a pasos.
Despierto reacciona al impulso... Dormido muere en su inercia.

Todo un mapa de apagones, ecuánimemente atormentados.

...

Mantiene su equilibrio finito, y repiensa su orden ignominioso.
Hipócritamente sociabilizado.

...

Nubes de postergación en los labios, encarrujándose.

jueves, enero 04, 2007

Entre chispas y belleza...

¿De si hay cosas bellas en la gente?
Cuando alguien se aproxima puedo percibirlo.
Esta ahí, en vibración.

Caminando.

Entiendo que puedan llegar a presentarse situaciones de disgusto,
este, evidentemente, no es el caso.

Es sí, una especial mención.
Especialísima.

Es no descuidarse...
descuidándose, claro.
Así de aventurada es esta proclama.

...

Por que ahora estoy solo aquí.
Si es que me quieren y por ahí siéntome querido.
Pero ahora, aquí: solo.

...

La aproximación... es, por supuesto, inexacta. Caótica y descomunal.
Hasta ahí el acceso.
Es notable que la chispa perdure, en el espíritu. Donde sea que este.
Aún cuando no tenga fuerzas, ni modos, ni conexión-comunicación.
Esta ahí. Como cada sol, que es el mismo.

Ella pues.

Calor in(humano)

Despiertan en aires ocre, en venas y ominosos mares.

Sus sombras como reposos de gigantes se adueñan de nuestras cartas tardías.

Desexistiendo perfeccionan los puertos donde anclan a diario cadáveres de otros, mismos ellos.

Soledad en forma de brasa, brillando las manchas de hoy.

Sonrisa



Sonrisa... contame por que no apareces cuando entibian las esquinas donde llueven al revés los dientes apretados del microcentro.

martes, septiembre 12, 2006

El sentido del sueño postergado

Una noche con misterio, se preguntará usted...
¿Por qué los caballos duermen? Aquí, allá, y más allá. Dormidos.
No correrán ni atenderán.
Sin embargo, están dispuestos, vacíos y llenos a la vez... como las cosas.
Hay heridas, carencia y microscopia.

Inutilidad tan útil.

viernes, septiembre 08, 2006

Soul 1

Apuraba la noche a trotecitos. Deshacía pensamientos que pensaban.
Bruta necesidad.
Y ahí fue cuando me invite a cohabitar con sus ojos, crucé los dedos por primera vez. Y perdí en el camino a mi espalda, la dejé acostada sobre el asfalto húmedo, juntando guijarros.
Ahora revuelvo en taquicárdicas sesiones mi mientras encapotado.
Y cuando doblé la esquina, meridiano inconexo.
La prisa pulverizándose.


jueves, septiembre 07, 2006

¿Serás?

sos de otro,
y faltante de escalones. sube y baja.

eras de misiva inquieta,
de 6 cuerdas, de telgopor.

fuiste de diferir con mis pies,
des-comunión.

sos, en llanto,

de extinguirte en porción.

miércoles, mayo 24, 2006

Estado

2 mundos fallecen en sus horizontes. masacra la condición de conceptuar.

frontispicio gastado y amarilleado de la fábula de un sol.
repasos de pasos, de obstáculos perdidos, de nuevos relojes, de nieve y dilema.
mareo invencible y constante, carencia de puentes a mí.

marcó la ola de muerte, de estupidez que miente, de insensible sopor.

miércoles, mayo 03, 2006

Cómo concluir un cuaderno

A trazo y trazo en un momento,
figuradamente se acaban sus páginas.
El cuaderno tiene su rutina.
Es distinto cuando las hojas escritas son las del comienzo
y distinto según donde se apoye.

Resulto que apurado iba.
Caminando rápido por la inquietud y la velocidad infame que me regala con caridad el mundo.
Lloviendo garúa, es gris todo, adoquín y garúa.
Y los pasos rápidos que en una libretita destartalada anotan rápidas arritmias y pensamientos.
Pasos, por mentado intento les rebajo mínimamente la velocidad.
Se vuelven lentos pero igualmente me llevan.

Doy justo de frente con más gris, cuando levante la vista, la libretita aún escribiéndose.
Últimos segundos de lapicera en mano
y escribo con el dedo, o con las gotas.
La vista sigue delante, más gris.
Delante, detrás, a los lados, arriba, abajo.


Me pierdo por sugerencia mía.

Febril inconclusión

Espere oír por cosas tu llegada.
Por más cosas deje de asistir a la piel morena de las letras que empujan mis sueños de ayer, cuando caen del techo llamas que secan la humedad del color de un antes, menos claro.

La capital grita su voz de centro, espacio de cotidianeidad con aire a tu pelo que despeinas en tardes/caminos.

La ansiedad de verte ciego en un cuarto que siempre alumbras, luciérnaga infinita que evades finita la luna de día, sopla tu risa el polvo de un pasado que dispara pétalos contra un extremo de otro.

Yo, blanco de una nada que muere perfumada en el fondo donde se seco el canelo.
Inconcluyo febril.

martes, mayo 02, 2006

Dos

Corazones en plena marejada, se impulsan y se dejan crear, creer y crecer.
A distancia, unidos por su instinto-deseo,
por su desvivirse, por su alcanzarse.

Llegan desde todos los vientos,
las palabras que acunan mi soledad

y repintan tu cara de miel, tu signo del alba,
tu dínamo de luz que me es llama.

Reposa la espesura de un sueño, se acuesta diminuto en la pendiente de otro más. Panorama onírico de dos acróbatas.

Paliar con las muñecas un llanto, que agota siempre en encierro.

Cometido de dos.

sábado, abril 29, 2006

Querer

Y es que algo se perdió por ahí.
Y repetición de faltantes.
Falta algo, ahí el gran común de las situaciones.
Y otras hay, plenísimas de todo, acudiendo.
Y si aparece la fatalidad, tal vez pueda resolverse.
Quizás algunas gentes no puedan dejar de hacerle propaganda a alguna canción, al menos hasta que aparezca el encendedor.

Habito bien plumífero.
Del stereo, mil dos, ubicas la manteca.
El orden prematuro es humeante,

se acaba en un portátil vehículo molecular,
en un Dios saltando, con calorías de menos.

Esto es una especie de pasto-rastro, con recortes semanales, para mantener el parquecito.
La camioneta no es de color verde y llevaba un bollito cerca de uno de los guardabarros.
Una pistola diputada, dice que la macilla vendría a dar solución y tal cosa. Lo que dice no lo dijo, ni dijo lo otro.
Se fascino otra persona por una cáscara de banana.
La vereda.

Al lugar donde había llegado: los sonidos.
Cuentan que los sonidos iban y venían, estaban y se encontraban.
Con lo cual se evitaran interrogantes que estímense tanto hasta creerse tales de cuestionar en forma-manera alguna.
Y los sonidos y los colores,
ahora los siento en la lengua, cual aromas.
Y más ahora una picazón, nada preocupante.
El piso y una frazada alcanzan para descanso.
El piso o flotar,
comento disparatadamente. Las ganas.

No quiero usar champúes para lavarme el pelo, no quiero lavarlo. Él sabe lavarse.
No quiero jabón ni un cepillo duro.
Agua y sumergirme.
Quisiera no poder respirar.
Respiro, por impulso de vida será, y de nuevo a la superficie en busca de aire.
No quiero aire y digo que tengo uno,
que llevo uno.
Un aire a mí y mío.
No quiero tenerlo, ni a ese ni al otro.
Ni respirar aire.

No quiero quererlo, ni "no quererlo".
Y no es por capricho que sucede.
Se trata de la pseudo-eterna cuestión de la quinta pata del gato.
Morirme ahora si ya lo estoy, si la quinta pata.
Si vivir en cuatro tiempos, cuatro caballos distintos.

Y la mirada mía, tampoco la quiero.
Anda ella con los caballos, y en ellos.
Y viene por mí, en cuatro caballos.
Los cuatro al galope. Cuatro sonidos.
Cuando no viene, se me da por querer que venga. Aún cuando no la quiero.
Un nervio previo, inminente.
Culpa, y ahora si es capricho.
Y quiero ser hoja, intención de viento y lluvia.

De hecho lo soy, y no es cosa que quiera.

miércoles, abril 19, 2006

Escenas de bipolaridades recostadas

Horizontal y oscuro,
dentro de mí y en mí hay formas fuera de control
y la eterna fritura de la no sintonización.

¿Cómo hacer para no seguir tiñendo el fondo de amarillo?

Todo aparece y deja su hollín en las esquinas.
Sincrético festín de lo que dejo encerrado y reprimo.

Niego todo lo que me viene del mar y parto con vos y con las ganas de dejar esta costa. Así es que nunca doblo los papeles por la mitad, aprehendí la irregularidad simétrica y sin métrica de mirar siempre a través de los vasos.

Otra vez oscuro y horizontal,
apilo remedios y respiro los sonidos de la madrugada.

La anarquía ontológica de intentar no ser para ya ser.

martes, abril 11, 2006

Otro nuevo reflejo de otro en mí... y vos

Golpear la puerta de mi casa...

Golpeadores. Esa hoja de ciprés, esa fuente seca y oxidada.
Ajeno a mí.

Golpeador. Ruinas que se mantienen intactas, agrietadas y sangrando su lluvia ácida.

Tu lunar es casi lunar.

Y mis letras aún continúan borrosas en esta mesa.
Alguien golpea... soy vos también.

viernes, marzo 03, 2006

Lineal

unión-sinfonía-morir-no tener donde escapar-conductas caducas-grabadores-la industria automotriz en linea-más conducta-auxiliares-jarabe-osos mirando-desaparición y reaparición-repetición-mesas-alambres en rectángulos-pilchas-una nueva linea para la industria automotriz-teléfonos-testigos-ir contigo un domingo cuando fueron pocos...

martes, enero 03, 2006

El lago sobre el río en el cielo

Luego de tensionarse por estarse en retención, arroya sus diques.
Esto es un cambio de situación, pues las micro dimensionales contaminaciones comienzan a desaparecer.
Es emprendimiento, distinto buscar. Sin ocultar (tapar) o vestir locuras.

Y se distribuye así lo que hasta entonces se guardo en canastas y cajones, en las ganas mismas.
Es energía determinante, el principio creativo en eterna atención.
Latiendo. Participa de una fecundación, aquella del nuevo paso o manera.

Una flor de cardo seco apunta inquebrantable a la esperanza.
La imitación implicaría servidumbre, repetirlo también.
No hice tales cosas, solo seguí pedaleando la trunca bicicleta en calles de tierra, frías por el invierno y el viento sur y ahí cedí ese paso de ruedas ante la maravilla en flor marrón.

Suspirando insomne, un preámbulo, un presagio que se tradujo en picazones y cosquillas.
El pasto no estaba seco aún, burbujas desprendidas de una burbuja.

martes, diciembre 27, 2005

Hermosos y malditos

Un pasillo de ciudadanos, unas ruedas bruscas... montados sobre ellas, los dos.

Una carta a destiempo de los días del sol.
Un remolino de pétalos que danzan y chocan contra los vidrios, todo encerrado en la misma cápsula, todo atrapado en el mismo sueño. Todo es las ganas mismas.


Quietud.

Dos de esos hermosos y malditos. Me perdí.

Y así me fui, me dejé tinta y papel.

Tres horas después, en el piso... todo es tan vívido como el nerviosismo arremolinado.

jueves, diciembre 01, 2005

Enchastre

Medio en medio de lentes y una letra, dio imagen de satisfacción.
Siempre ella inconclusa, es un hábito e incógnita.
Une calma pestilente y no pestilente.
Todo es la peste misma, dejando en claro la claridad.
Ahí, en el organismo o cosa que se tenga enfrente.
Lo que aquí digo es la indiferencia. En tal. Es como es, cuando, que sea.

Hoy los mosquitos prefieren los tobillos.

Hemisferio uno, que despegándose del pegamento que lo adhería, lo arrancaba.
Y enmendé con cinta plástica, cinta para arreglar cables de velador.
No es un velador esto, ahora así será a la vista.
Y saldrá, enredado.
Es la cabeza de un papel, uno quemado.
Ese carboncito en lámina que vuela, se desintegra y vuela.
Y hay otro, aparece otro que es irrecuperable y un acto de cordura.
Pasan dos, tres, mil y doce despliegues tan duraderos como un momento de la respiración.

Enchastre, se puede cambiar de apariencia.

Distintos pasos, distintas situaciones, distintas muertes...

1.
Me tengo simultaneidad,
por un lado el aparataje que funciona en el mundo,
por otro, alguna otra cosa u otro.

A los tres perros que vi durmiendo no los desperté.
La angustia y la melancolía me persiguen cual pecado original.
No quise molestarlos ni molestarme y me molesto. No sé en que cosas, ni por cuales, ni por que.
No hay en mi, y digo no la hay, intención de molestias.
Conmigo no funciona ni siquiera el mundo.

2.
Traigo algunos datos de poca relevancia para ocuparme en generar una imagen-idea.
Cuestión que se realiza automáticamente, salvo en casos de parálisis.
Un auditivo bienestar, sin gotas y sin percha.
Lo que fue a dar un saludo de bienvenida. ¡Qué no pierda encanto!
Realizable aquello que permaneció tapado y mansito, aunque primero una muerte y luego la posibilidad.

Apunto a que el dado de en numero cinco, al tanto que, él, hace lo que esta dispuesto.
Algunos dirán: -Lo que quiere.
Otros: -Nomás sale.
Y no faltara voz que anuncie la ausencia del objeto.
¡Cuántos sueños!

Una noche, rayos y tormenta. Al instante se despeja y la humedad, aún en el ambiente, adherida a las cosas.

3.
Esto que ahora será palabra. ¡Óigalo!
Herradura e infierno, espasmos, dolencia y sigilosa motricidad.
Cuatro pantalones al año y un ave que dos veces fue a mirar su despliegue.
Su vuelo, muerta y muerto.

4.
El sol mirado tras una cortina, ambiente.
Como el naranja en reflejo cuando la iluminación publica va a dar a las nubes.
Esa colcha, la luz de cortinas que acolchona este habitáculo. Contenta y contiene.

Y ahí me espera la despedida, siempre como misterio.

5.
Con gotas de algo me curan o mojan para secarme esperando.

Luego del ensueño llegue aquí, me traje.
Automáticamente abandone el calor y comodidad de las colchas, para, bajo lluvia, caminar hasta este edificio.
Aquí: sentado. Extraña relación de estas (esas) gotas que me traen a las letras... o a este (ese) edificio.

sábado, noviembre 26, 2005

Titiriteros truncados por los Quijotes de la imaginación

Pampas satelitales, licores ansiolíticos... represores de las almas volátiles.
Enfundados sistemáticamente fumigan los espacios vitales. Monocromáticos de espíritu.
Sequías de los hombres australes, periscios de la luna.


Justo allá donde florecen rayos de energía en sus danzas sin-rumbo, como brisas contra tornados.

Determinismos de la luz.

Hay gente fuera de la gente, pétalos dentro de la mente. Y ahí... una rueda dentada de sueños, maquinaria onírica.
Factoría de la vida ideal.

martes, noviembre 22, 2005

Tijeras (breve ensayo sobre la mentira)

Palabras, frases bonitas pero engañosas que intentan esconder, poco a poco, las sospechas confirmadas.
Las palabras no se diferencian en sí mismas cuando son empleadas en una referencia de intención correcta o, en cambio, mentirosa.
Una tijera corta la palabra dividiendo lo verdadero de lo falso.
Las partes de las tijeras varían según su uso, el filo de la misma no importa para el caso.

El corte esta hecho.

En un aparador se encuentran dos libros uno al lado del otro, ambos cortados por diferentes tijeras. Lo irónico es que parecen exactamente iguales, casi resulta divertido, de verdad.
Es forzoso hacer recortes, el escenario se amplía, tantos malentendidos conscientes, dirigidos, elaborados.
La mentira de la palabra.

Asustados tratan de reaccionar y se dan cuenta de que todo es neblina y que no hay forma de llegar a ningún lado, porque todos sabemos que el lenguaje abre y oculta y entonces empezamos a escuchar lo que no estamos diciendo cuando lo estamos diciendo.
No se como lo podría llamar, no tengo nombre para eso, pero es eso, indescripto, sin nombre, personalidad o defensa.
Lo que miro morir entre mi lengua y que existe en mis ojos y no es sino un intento trasnochado por decir, si es que es posible decir, sin usar tijeras.

martes, noviembre 15, 2005

Fotocopias

Retroalimentación de las ideas. Un vuelo rasante y dudas, muchas.
Un viaje como escape… ¿A qué?

Mientras esperaba la inmensidad, nevaba adentro.

La irrealidad de mi sueño despierto me atemorizo hasta la locura.

Sus ojos. Espejo. Reflejo.
Una sensual melodía indígena.

lunes, septiembre 05, 2005

Historias de cerraduras, otras fugas y escapes (Parte II)

A la vez que la melancolía, las mentiras dan entusiasmo. Y más que una prisión es un stand-by funcional.
Estrecha es la grieta o ni hay grieta.


Yo quiero estar bien... me importa nada cualquier cosa y eso también.
Bien se siente.
Reparo ahora en recuerdos de andar queriendo y no estar bien.
Me es prestada una herramienta, de la que no me apropio. Sólo la tomo en posesión.
Le daré algún uso, como este de ahora, que no estas viendo.
No pudiste sintonizar mis pensamientos. Será que te hunden otras preocupaciones.

Me apesta un tumor maligno que ha llegado a mi de varias maneras y por varios canales.
Eso que quiero descargar de mis bagayos.
Me contestaran mil cosas aunque no pregunte o preguntare miles diluviando.
¿Qué se puede hacer?
Me gustaba el pasto y los árboles.
Todavía un aroma a nardo, diferente.
Un clima llano de especificidad nula, se da a conocer en corroídos soles y ni que se tenga atención se puede correr a atraparlos.
Aparecen fugaces estrellas.
Mi comprensión de las cosas es absurda.
Para mis adentros planteo como un problema el hecho de apuntarles y, sin embargo, mantengo "estructuras" de mundo.

¡Que arrogancia y estupidez, esta!

Historias de cerraduras, otras fugas y escapes (Parte I)

Hacia tiempo, el sol cuidaba vegetales y animales, la noche llenaba los aires con excelentísima sinfonía.
Y ahora, noches y días y algunos otros no se sabe dónde andan.
Y algunos de recaídas y tensión, algunos de esos, indescifrables.
Solamente tensos y vibrando abajo.
Mansedad tensa, tropezaba, decía que era pez y daría un pie.
Dos hemisferios, miro una prenda.
Cuando acababa de decir que cualquier pez gordo iría.
Levante mi seso, dos cuartos de hora en medio de un montón de partes de auto.
A esto, cuando elevaba el cordón, la chapa, la enmienda, el agujero.

Un corte de luz. Un tenso apagador.

lunes, agosto 22, 2005

Clonax

El clonax es una variante genérica del desconsuelo contra la ansiedad.
Caes y caes sosteniendo un teléfono en forma de labio,
para dialogar durante horas de irrelevantes cambios de emoción y falta crónica del sueño.


Vos no vas a estar nunca más,
leyendo en la puerta de la heladera las notas que escribí.
Para que abras los ojos apenas,

en el salto de viento frío que nos separa del mundo.

miércoles, agosto 17, 2005

In-quietudes

Setenta y cinco guantes y bidones te rodean.
Sólo queremos verte feliz, parece ser su excusa,
todo lo demás: quieto.
Supongo que tu madre estará orgullosa.

No entiendo por que viniste a este lugar,
al calor del sol que más calienta
buscando tesoros, piedras, certezas,
pues... como que no hay.
Entonces, nada más interesa.

Este es el plan:
pasa por la ventanilla seis,
da lo mismo de que color es,
sobre todo en la primera mitad,
si trae pilas o vienen aparte...

Pero... ¡no!
Hoy no tengo ganas,
alguien más lo terminará.

La gente dice que es peligroso tener bien cerrados los ojos.

domingo, agosto 14, 2005

Mañana (Domingo)

¡Cuidado! El mundo te sigue de cerca.

Algunas cosas suben y otras bajan,
o caen, o flotan, o vuelan,
cuestiones de la gravedad.

El cielo ciega de cierta manera,
pero deja ver algunas nubes goteando,
un planeta, un amigo.
La chispa habitual.

Ahora estoy listo para cerrar los ojos.

martes, julio 05, 2005

Sobre las palabras (y de cómo el mundo se ríe con dos ojos)

Una tonta melodía atraviesa mi muñeca y un souvenir es el consuelo del ahora, antes algún brindis de compañías.

Un estado inaugural que recicla pensamiento, de lo innombrable a un neo-mencionable.
Las calles se mueven de dos o más diferentes maneras y se escucha un brindis de desentendimiento.
Vino él, de ruta insumisa, sin avisar a sus amigos.
Mas las calles no pudieron desorientarlo. Así piensa, porque hasta ese momento su idea era que tal construcción solo tenía la intención de desorientar.

Des-envoltura.

Sin pensarlo y tras el mágico trino de cascabeles dulcemente sonoros y aun así sin presencia, no respondió.
No supo qué decir acerca de lo sucedido hasta ahora.

Esperó encontrar otros cascabeles sonando, y esta vez si, prestarles oído.
Interminables días esperó, envuelto en pensamiento pero sin palabras.
Pensando a veces, y otras: no pensando. Dejando fluir.

Una vez se le ocurrió que en algún momento él podría habérsele escondido a los cascabeles, mientras esperaba. O no mostrarse claramente esperando, por si apareciesen.
Lo pensó.
Esto ocurrió de madrugadas, al tanto que buscaba “conciliar” el sueño, cosa que no pudo lograr, pues la preocupación devino en insomnio de días. Otros tantos pasaron que exceden mi capacidad de relato-empírico.

Un verde cristal en el medio, entre él y el afuera, sirvió de lente. Algunos días, algún tiempo.
Mas se vio tentado por el viento, por cómo se sentiría tal cosa, a la cual antes, cuando había palabras, le llamaban viento.
A momento, desde su colapso existencial, solo podía verlo en mímicas que tras el verde cristal-lente y cuando el aparecía le regalaban las cosas.


Cruzó el cristal sin atravesarlo. Usó un mecanismo corredizo que suele instalarse en casas y otras construcciones como tales.
Llegó, caminando o corriendo, o flotando, hacia ese montón de forma e imagen atrapa-sentidos. La abrazó.
También vio como sobre aquella superficie rugosa se deslizaba una pequeña forma, mucho más pequeña, en veloces movimientos. Veloces y a la vez bonitos.

La superficie era el tronco de algún añejísimo árbol, que no era árbol y menos añejo. Y la diminuta forma móvil, una investigadora hormiga, que tampoco era hormiga.
Pues palabras no había, ni nombres.
¿Y cosas?

Dolía la panza. Días sin alimento y sin palabras.
Mas no interesaba. ¿Pues cómo, sin palabras, se proveería de alimento?
¿Cómo referirse? La idea parecía fluir en un rumbo absurdo y trató de tomar rienda repasando el transcurso de su (hasta ahora) estadía: una impresión de conocer ya cierta intención de confundir. Una gigante muerte-desengaño.
Pocos movimientos físicos, sólo pasos y tras días, mover una puerta que no era puerta.
Abrazó y percibió formas nuevas que no eran nuevas, y renaciendo se renovaron.

Sólo contaba con este descubrimiento y el alimento: medio paquete de galletitas sin sal.
Decidió comer esos cuadrados de harina y junto al árbol, que no era árbol, sentarse a morir. Al igual que las palabras, esperando.

miércoles, junio 29, 2005

Ansiedad

¿Y ahora qué vas a hacer?
Me atrevo y lo pregunto.
Todo el rollo me da cosa tal como para que me atreva.
Monosílabos en respuesta o nadie responde.

Transmito a casi un vacío.
¿Dónde estará o dónde estarán?
Pero en pregunta...

Como una ceguera de insomnio, impresionante insomnio.
Una multitud de imagen y sentido que repele auditivamente todo, estúpidamente estúpido y más estúpido.
Molesto.
He de no dar en la tecla. Lo sé, lo sé...
Es todo esto a donde van a parar el general de las cosas, una construcción pestilente.
Es la peste. Refiérolo hiper-frecuentemente.

Y un... ¿Cómo es eso?
Una piedad absoluta, es decir mismo.
Puro decir. Por eso se nombra decir y dícese.
El elemento es inevitablemente un sector desprestigiado e indominable, sabe leer y escribir.
Una secuencia de estropeos sin razones.
Luz que fue a dar a un no se donde. No sé.
También es cuestión de que continué esa.

Palpita dos veces, una y dos más.
Es vil, muy vil.
Apetitos.
Y eso mismo, una y dos veces... vilmente apetitos, roña y un diluvio de roña.
Es doblemente o triplemente, la manera en que se presenta, se me presenta.
Y a la vez, es solo un desliz. Un momento de las cosas y momentos hay. Los hay, los hay...

En donde hay algo y encuentro, nerviosísimo llevo,

algún tembleque o ansiedad.

domingo, junio 12, 2005

Gritar

En lo ulular del disco,
me impresiona tu manera de gritar.
De pelea única, de pelar duraznos con las uñas agrias
y aguantar erguida frente al sueño.

Llegué al fondo de la lata de galletas que no como
y ahí... tu palpitar preciso.


Tus huesos repletos de ruidos que se cortan.

lunes, mayo 09, 2005

Cardiopatías

Arritmias y un parcial e insólito rayo.
Rumbo fijo e indicado, para hacer el crimen.
Dar lujos y criminalidad, ese rayo de milisegundos se agotó. Pasó a ser una copa a medio llenar.

Arritmias aún, me despellejo y doy en vómito.
Le es amable a la copa que se vacía y vuelve a medio llenarse.
Sin mover pies y manos, un cuadro fenomenal.
Dos luces esta vez encendidas y un par de medias destejiéndose en quietos pies.

Limpio en lluvias, me embarro y me limpio.
Doy alimento a mi caja, expectativa y más arritmias. Expectativa de arritmias futuras o de otro cuadro. Uno más delicado y calmo.
Allí apunta la esperanza.
Y se pierde en encontrar señales con intención de fundamentar algún (cualquier) delirio de presagio.
Una ofensiva terrenal y como tal, cultivada entre mugre, que le sirve de abono.

Abro un cajón:
un enorme mensaje, todavía más extensible, sin doctores.
Más de una o dos veces, unas, hubo de ser hospitalizado.
Inmóvil se redujo a pocas palabras, repetitivas. Con la imposibilidad de percibirse en integridad.

En otro cajón:
adoptar formas, que de otros se dicen, que ya estaban ahí... y como se las utiliza para empaquetar sucesos.
Es también la muerte.
Es una ajena metáfora, muy ajena.

Digo: hiper-muerte.
Porque además de nomenclatura, se adapta a la forma de la caja que lleve/s puesta (cargando).
Y esto: otra neutralización. Una no lluvia, que tampoco es riego de artificio.