Despiertan en aires ocre, en venas y ominosos mares.
Sus sombras como reposos de gigantes se adueñan de nuestras cartas tardías.
Desexistiendo perfeccionan los puertos donde anclan a diario cadáveres de otros, mismos ellos.
Soledad en forma de brasa, brillando las manchas de hoy.


0 comentarios:
Publicar un comentario