Ahí cuando dió vuelta la última página, respiró.
Y se puso a pensar en la abstracción, o en lo que algunos mal-llaman evasión. En realidad se abstrae cuando se piensa como aislado aquello que no está hecho para existir aisladamente. Y él nunca se pensó a si mismo de ese modo. Al contrario, siempre fue un soldado de las empatías, un anarquista frente a la soledad. Y sin embargo, se encontraba desde hacia meses en el mismo cuarto, leyendo aparentemente el mismo libro que acababa de culminar, sin saber de días o noches, de tiempos o estado, de miedos o catástrofes.
Adherido a la lectura y en paradójica armonía, allí no hacia falta nada.
Y ahora el pensamiento, la eterna prisión cerebral que no puede detener, cuando se termina la obra. Y la angustia de la abstinencia. Ahora la vida, y abrir las ventanas. Ahora saber que lo habían buscado. Ahora tener que explicar que pasó.
Se levantó y caminó hasta el baño, unos minutos más tarde se dirigió a la biblioteca y descubrió que quedaba un libro, el único sin leer de todas esas herencias, ofertas y antologías. Lo tomó y enseguida sintió el escalofrío, esa sensación en la boca, volvía a decidir callar.
jueves, mayo 06, 2010
domingo, mayo 02, 2010
Ala rota
ave
una parte de él se voló
ave
una parte de él ya no es
un ave
desastroza
que perdió la ansiedad y encontró
al vacío una forma
derramando su mitad de sombras
y entramó al comprender
el instante en que todo se ahorca
un ave
que se añora
desde el centro mismo
de las horas
que se pasan con la hambruna
de omitir la promesa primera
y dio fin
al fin en si
de su vida que al sol se apagó
una parte de él se voló
ave
una parte de él ya no es
un ave
desastroza
que perdió la ansiedad y encontró
al vacío una forma
derramando su mitad de sombras
y entramó al comprender
el instante en que todo se ahorca
un ave
que se añora
desde el centro mismo
de las horas
que se pasan con la hambruna
de omitir la promesa primera
y dio fin
al fin en si
de su vida que al sol se apagó

