Un pasillo de ciudadanos, unas ruedas bruscas... montados sobre ellas, los dos.
Una carta a destiempo de los días del sol.
Un remolino de pétalos que danzan y chocan contra los vidrios, todo encerrado en la misma cápsula, todo atrapado en el mismo sueño. Todo es las ganas mismas.
Quietud.
Dos de esos hermosos y malditos. Me perdí.
Y así me fui, me dejé tinta y papel.
Tres horas después, en el piso... todo es tan vívido como el nerviosismo arremolinado.
martes, diciembre 27, 2005
lunes, diciembre 26, 2005
Postales
Hubo un pecesito bueno,
tan bueno que acariciaba la corriente.
Dio cuatro giros enteros
acariciando una ola.
Una tan bonita como sus giros y caricias.
...
Revuelven las ollas, el espacio de luz se redujo a migajas y los bailes rituales.
Terraza hueca colmada... lloviznas sencillamente deliciosas.
Colores ciegos.
...
Bajo tierra... hebenes. Uniformes de los vacíos.
tan bueno que acariciaba la corriente.
Dio cuatro giros enteros
acariciando una ola.
Una tan bonita como sus giros y caricias.
...
Revuelven las ollas, el espacio de luz se redujo a migajas y los bailes rituales.
Terraza hueca colmada... lloviznas sencillamente deliciosas.
Colores ciegos.
...
Bajo tierra... hebenes. Uniformes de los vacíos.
jueves, diciembre 01, 2005
Enchastre
Medio en medio de lentes y una letra, dio imagen de satisfacción.
Siempre ella inconclusa, es un hábito e incógnita.
Une calma pestilente y no pestilente.
Todo es la peste misma, dejando en claro la claridad.
Ahí, en el organismo o cosa que se tenga enfrente.
Lo que aquí digo es la indiferencia. En tal. Es como es, cuando, que sea.
Hoy los mosquitos prefieren los tobillos.
Hemisferio uno, que despegándose del pegamento que lo adhería, lo arrancaba.
Y enmendé con cinta plástica, cinta para arreglar cables de velador.
No es un velador esto, ahora así será a la vista.
Y saldrá, enredado.
Es la cabeza de un papel, uno quemado.
Ese carboncito en lámina que vuela, se desintegra y vuela.
Y hay otro, aparece otro que es irrecuperable y un acto de cordura.
Pasan dos, tres, mil y doce despliegues tan duraderos como un momento de la respiración.
Enchastre, se puede cambiar de apariencia.
Siempre ella inconclusa, es un hábito e incógnita.
Une calma pestilente y no pestilente.
Todo es la peste misma, dejando en claro la claridad.
Ahí, en el organismo o cosa que se tenga enfrente.
Lo que aquí digo es la indiferencia. En tal. Es como es, cuando, que sea.
Hoy los mosquitos prefieren los tobillos.
Hemisferio uno, que despegándose del pegamento que lo adhería, lo arrancaba.
Y enmendé con cinta plástica, cinta para arreglar cables de velador.
No es un velador esto, ahora así será a la vista.
Y saldrá, enredado.
Es la cabeza de un papel, uno quemado.
Ese carboncito en lámina que vuela, se desintegra y vuela.
Y hay otro, aparece otro que es irrecuperable y un acto de cordura.
Pasan dos, tres, mil y doce despliegues tan duraderos como un momento de la respiración.
Enchastre, se puede cambiar de apariencia.
Hoy
Quemar el museo, reducirlo a cenizas que se vayan con la brisa.
Si hay piedras mejor, sino escarcha.
Los días no empiezan, se hacen esperar, pero eso no se dice, sino que se sigue hacia ¿adelante? Para no hacer notar incipiente competencia.
Y era muy original para la época, para abaratar costos.
Dos exhibiciones desconcertantes: consistían en cerrar las galerías durante la fecha de las mismas, el público se extendía y se diversificaba, se ensuciaba, se lavaba y se volvía a usar.
A fin de cuentas; ¿Cuánto puede durar?, ofrecer a algunos la posibilidad, a otros la ilusión.
Este método tan sencillo es el "recomendado" para esta era, que no me acuerdo el nombre.
Hoy fueron inhumados los restos del deseo, difusos, pestilentes, todo con las luces apagadas.
El reparto de la herencia, el reconocimiento de derechos y deberes no requiere del alumno ni del profesor y bajo la amenaza de una posible pregunta, menos apreciada, tiende a perder su brillo.
Su silencio es el arma poderosa, y abunda en los pies fríos y pálidos de miles o millones o tan solo una palabra.
El desorden ordenado fulmina al desorden, al orden y también al piso, al espacio, al segundo.
Hoy (¿O fue ayer?) se convierte en mañana, pasan cien autos, colectivos, paraguas, moscas; Y hoy (¿O fue ayer?) sigue siendo hoy, convertido ya en mañana; ¿Pero hoy al fin?
Si hay piedras mejor, sino escarcha.
Los días no empiezan, se hacen esperar, pero eso no se dice, sino que se sigue hacia ¿adelante? Para no hacer notar incipiente competencia.
Y era muy original para la época, para abaratar costos.
Dos exhibiciones desconcertantes: consistían en cerrar las galerías durante la fecha de las mismas, el público se extendía y se diversificaba, se ensuciaba, se lavaba y se volvía a usar.
A fin de cuentas; ¿Cuánto puede durar?, ofrecer a algunos la posibilidad, a otros la ilusión.
Este método tan sencillo es el "recomendado" para esta era, que no me acuerdo el nombre.
Hoy fueron inhumados los restos del deseo, difusos, pestilentes, todo con las luces apagadas.
El reparto de la herencia, el reconocimiento de derechos y deberes no requiere del alumno ni del profesor y bajo la amenaza de una posible pregunta, menos apreciada, tiende a perder su brillo.
Su silencio es el arma poderosa, y abunda en los pies fríos y pálidos de miles o millones o tan solo una palabra.
El desorden ordenado fulmina al desorden, al orden y también al piso, al espacio, al segundo.
Hoy (¿O fue ayer?) se convierte en mañana, pasan cien autos, colectivos, paraguas, moscas; Y hoy (¿O fue ayer?) sigue siendo hoy, convertido ya en mañana; ¿Pero hoy al fin?
Distintos pasos, distintas situaciones, distintas muertes...
1.
Me tengo simultaneidad,
por un lado el aparataje que funciona en el mundo,
por otro, alguna otra cosa u otro.
A los tres perros que vi durmiendo no los desperté.
La angustia y la melancolía me persiguen cual pecado original.
No quise molestarlos ni molestarme y me molesto. No sé en que cosas, ni por cuales, ni por que.
No hay en mi, y digo no la hay, intención de molestias.
Conmigo no funciona ni siquiera el mundo.
2.
Traigo algunos datos de poca relevancia para ocuparme en generar una imagen-idea.
Cuestión que se realiza automáticamente, salvo en casos de parálisis.
Un auditivo bienestar, sin gotas y sin percha.
Lo que fue a dar un saludo de bienvenida. ¡Qué no pierda encanto!
Realizable aquello que permaneció tapado y mansito, aunque primero una muerte y luego la posibilidad.
Apunto a que el dado de en numero cinco, al tanto que, él, hace lo que esta dispuesto.
Algunos dirán: -Lo que quiere.
Otros: -Nomás sale.
Y no faltara voz que anuncie la ausencia del objeto.
¡Cuántos sueños!
Una noche, rayos y tormenta. Al instante se despeja y la humedad, aún en el ambiente, adherida a las cosas.
3.
Esto que ahora será palabra. ¡Óigalo!
Herradura e infierno, espasmos, dolencia y sigilosa motricidad.
Cuatro pantalones al año y un ave que dos veces fue a mirar su despliegue.
Su vuelo, muerta y muerto.
4.
El sol mirado tras una cortina, ambiente.
Como el naranja en reflejo cuando la iluminación publica va a dar a las nubes.
Esa colcha, la luz de cortinas que acolchona este habitáculo. Contenta y contiene.
Y ahí me espera la despedida, siempre como misterio.
5.
Con gotas de algo me curan o mojan para secarme esperando.
Luego del ensueño llegue aquí, me traje.
Automáticamente abandone el calor y comodidad de las colchas, para, bajo lluvia, caminar hasta este edificio.
Aquí: sentado. Extraña relación de estas (esas) gotas que me traen a las letras... o a este (ese) edificio.
Me tengo simultaneidad,
por un lado el aparataje que funciona en el mundo,
por otro, alguna otra cosa u otro.
A los tres perros que vi durmiendo no los desperté.
La angustia y la melancolía me persiguen cual pecado original.
No quise molestarlos ni molestarme y me molesto. No sé en que cosas, ni por cuales, ni por que.
No hay en mi, y digo no la hay, intención de molestias.
Conmigo no funciona ni siquiera el mundo.
2.
Traigo algunos datos de poca relevancia para ocuparme en generar una imagen-idea.
Cuestión que se realiza automáticamente, salvo en casos de parálisis.
Un auditivo bienestar, sin gotas y sin percha.
Lo que fue a dar un saludo de bienvenida. ¡Qué no pierda encanto!
Realizable aquello que permaneció tapado y mansito, aunque primero una muerte y luego la posibilidad.
Apunto a que el dado de en numero cinco, al tanto que, él, hace lo que esta dispuesto.
Algunos dirán: -Lo que quiere.
Otros: -Nomás sale.
Y no faltara voz que anuncie la ausencia del objeto.
¡Cuántos sueños!
Una noche, rayos y tormenta. Al instante se despeja y la humedad, aún en el ambiente, adherida a las cosas.
3.
Esto que ahora será palabra. ¡Óigalo!
Herradura e infierno, espasmos, dolencia y sigilosa motricidad.
Cuatro pantalones al año y un ave que dos veces fue a mirar su despliegue.
Su vuelo, muerta y muerto.
4.
El sol mirado tras una cortina, ambiente.
Como el naranja en reflejo cuando la iluminación publica va a dar a las nubes.
Esa colcha, la luz de cortinas que acolchona este habitáculo. Contenta y contiene.
Y ahí me espera la despedida, siempre como misterio.
5.
Con gotas de algo me curan o mojan para secarme esperando.
Luego del ensueño llegue aquí, me traje.
Automáticamente abandone el calor y comodidad de las colchas, para, bajo lluvia, caminar hasta este edificio.
Aquí: sentado. Extraña relación de estas (esas) gotas que me traen a las letras... o a este (ese) edificio.

